Los jóvenes que pretendemos y soñamos con incursionar en el mundo periodístico enfrentamos el enorme reto de que la competencia es abundante, por lo mismo las oportunidades se reducen.
Es por esto que nuestro primer objetivo como comunicadores debe ser adquirir un estilo diferente, algo que llame la atención del público y reconozcan nuestro trabajo por no ser “más de lo mismo”.
El periodista actual está marcado por los estilos que impone su lugar de trabajo. Al leer, escuchar u observar trabajos periodísticos de algún medio en particular encontramos similitudes en los mismos; mantienen un esquema determinado.
La tarea y responsabilidad de informar está perdiendo importancia, lo que interesa ahora es tener un puesto en algún medio de comunicación, ganar dinero y competir porque la demanda de periodistas es grande.
Como lo expresa Corine Jiménez, estudiante de periodismo en la entrevista realizada, el contenido de las informaciones es vacío, sucesos se venden como pan caliente y se deja de lado temas importantes como la cultura; de la cual somos poco conocedores en este país.
También es preocupante como “gente poderosa” utiliza los medios de comunicación como forma de manipular al pueblo, valiéndose muchas veces de la credibilidad que pueda tener un comunicador o un medio.
Pero aún más triste es que el comunicador no se presta; se vende, para tales fines.
Objetividad, credibilidad, pero sobre todo ética es lo que debe acompañar la carrera del nuevo periodista, los que transitamos en el mundo de las comunicaciones debemos tomar conciencia acerca del gran poder que tiene nuestra palabra; y el nivel de manipulación que podemos ejercer con la misma.
Se nos olvida que en Costa Rica gran parte de la población se dirige por lo que ve, escucha y lee… ¿Es o no una gran responsabilidad?
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